Él es un Dios bueno; su amor es siempre el mismo, y su fidelidad jamás cambia.
Salmos 100:5 TLA
¿Como actuamos cuando Dios no responde lo que queremos? ¿Le reclamos y nos quejamos infantilmente diciendo "quiero esto" y ya? A pesar de nuestra infidelidad y pecado constante hacia Dios a veces nos sentimos en el derecho de exigir y pedirle cosas. Sin embargo, Dios quiere de nosotras un corazon agradecido. Su presencia es el lugar de la vida VICTORIOSA y la puerta está bien abierta para que entremos. Desafortunadamente, somos incapaces de entrar a los patios interiores de Su palacio mientras estemos vestidas en la decepción de nuestras circunstancias. ¡Alabemos hoy al Dios bueno y fiel que nunca cambia su amor por nosotros!
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