¿Qué
es la desilusión?
Pérdida de la esperanza, especialmente de
conseguir una cosa que se desea, o de la ilusión al saber que algo o alguien no
son como se creía.
Existen personas que pueden desilusionarnos,
pero también puede surgir dentro nuestro ciertas expectativas frente a algo,
que finalmente no resulta provocando también una desilusión. Como creyentes en
Cristo creo que deberíamos ser personas que lo reflejemos, que la gente pueda
mirar la personalidad de Dios a través de nosotros. Que si prometemos algo, o
si nos comprometemos con algo lo cumplamos, que seamos personas de fiar, y de
palabra, tal como lo fue Jesús en la tierra.
Lamentablemente muchas veces esto no
sucede así. Es triste cuando una persona que sabemos que es hija o hijo de
Dios, nos falla, porque sabemos que algo mal hay.
Tal vez esa es la falla de esa persona,
su debilidad, pero debemos tener en cuenta que la nuestra es otra, y no podemos
juzgar a alguien por una acción sola porque si somos sinceros todos tenemos
nuestras particularidades, ámbitos en los que somos más débiles, ya sea carácter,
palabra, mentira, acciones, o pensamientos. Para Dios el pecado no es grande o
pequeño, es pecado y punto, no hay vuelta que darle.
¿Que nos manda a hacer Dios frente a
esto?
Primeramente Dios nos manda a amar a
todas esas personas, aunque nos hayan hecho daño, porque él los amó así de
pecadores, al igual que a NOSOTROS. A amarlos como a nosotros mismos. En
segundo lugar Dios nos manda a orar por esas personas, esos hermanos en Cristo
que talvez estén pasando por algún momento difícil y por eso reaccionan de esa
forma. Y a través de la oración finalmente dejar todo en manos de nuestro Padre
celestial, confiar en que algo hay en esa situación de desilusión. El Señor nos
dice que nunca nos abandonará ni nos dejara. ¿Realmente creemos esto?
Es increíble ver en la palabra de Dios lo
viva y real que es. Hoy leía lo grande que es nuestro Dios, es quien controla
todo, y si pasa algo en mi vida es porque él lo está permitiendo, puede que sea
doloroso y muchas veces así será, pero disfrutemos del gozo de saber que el
mismo que abre los mares, que limita su expansión, que detiene los vientos, que
sostiene la tierra, ese es NUESTRO PADRE y está al tanto de cada cosa, hasta la
más mínima que pase en nuestra vida.
Salmos 120:1-6
¡Alaba, alma mía, al Señor!
Señor mi Dios, tú eres grandioso;
te has revestido de gloria y majestad.
2 Te cubres de luz como con un manto;
extiendes los cielos como un velo.
3 Afirmas sobre las aguas tus altos aposentos
y haces de las nubes tus carros de guerra.
¡Tú cabalgas en las alas del viento!
4 Haces de los vientos tus mensajeros,
y de las llamas de fuego tus servidores.
5 Tú pusiste la tierra sobre sus
cimientos,
y de allí jamás se moverá;
6 la revestiste con el mar,
y las aguas se detuvieron sobre los montes.
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